Por admin | diciembre 30, 2008 - 13:14 pm - Publicado en General

Hace algunos años, el golf era un deporte minoritario y practicado por unos pocos. Hoy en día se constituye como una operación inmobiliaria que ha invadido sin miramientos gran parte de los espacios rurales de nuestro hábitat. Ecologistas y grandes empresarios se vienen enfrentando desde hace tiempo por esta cuestión. Los partidarios del respeto por la naturaleza alegan un deterioro brutal y masivo del entorno: despilfarro de agua y contaminación por plaguicidas y fertilizantes que acaban irremediablemente con la fauna y el ecosistema. Los empresarios del mundo del golf, por su parte, se apoyan en la legalidad y en la indiscriminada concesión de licencias para este tipo de proyectos, importándoles sólo su beneficio personal.

Está más que comprobado que los campos de golf son perjudiciales para la naturaleza y para el ser humano por el aniquilamiento constante de la fauna, impidiendo la procreación para seguir su curso vital y mantener el equilibrio. Lo peor de todo es que los empresarios, aun conociendo esta cuestión, no quieren remediar este mal, alegando que es rentable y aporta beneficios a las empresas y al Estado. Esto no es beneficioso para el resto del pueblo. Este tipo de contaminación, aparentemente “inofensiva” y de carácter “elegante”, sólo es beneficiosa para una minoría, mientras que a la mayoría sólo nos queda cruzarnos de brazos,  viendo como el ecosistema, que ha costado crear durante miles y miles de años, se va apagando. ¿Por qué no podemos parar, entre todos, este tipo de lastre? Pues muy sencillo, porque los campos de golf proporcionan muchísimo dinero a una minoría, un dinero que, al fin de al cabo, pagamos y seguiremos pagando entre todos, justos y pecadores.

España tiene una escasez de agua tremenda y una sequía cada vez mayor, lo que nos está trasladando a una gran desertización. Como el Gobierno y las Comunidades Autónomas siguen apoyando la creación de nuevas instalaciones para practicar este tipo de deporte, una de dos, o son cómplices de un aniquilamiento del ecosistema y están en contra de la continuidad de la vida o es que no están lo suficientemente cuerdos como para darse cuenta de la triste realidad, es decir, de lo que puede tardar en recuperarse de nuevo la naturaleza –si es que llega a recuperarse-. Gracias a los campos de golf existe un despilfarro de agua brutal, y todo para que jueguen cuatro señores que creen que están por encima de la Ley. Ahí es donde está la contradicción: si no es rentable para la continuidad de la convivencia natural,  ¿por qué se sigue invirtiendo en la construcción de  campos de golf?

Los campos de golf son extensiones de terreno que tienen entre cincuenta y ciento cincuenta hectáreas cada uno. Si uniésemos todas las hectáreas veríamos que el agua que necesitan para regar es la misma cantidad que consumiría una ciudad de 200.000 habitantes. Eso sin contar con la contaminación acústica y atmosférica que conlleva este tipo de instalaciones artificiales. Luego nos dicen que tenemos que ahorrar agua a los ciudadanos de a pie. O sea, encima nos vienen con cachondeo.
El mundo del golf contamina alarmantemente de una forma “elegante” e “inofensiva”. A través de una enorme extensión de terreno verde que evoca al campo y a la naturaleza se acaba con miles de animales, unos animales que son los encargados de mantener el ecosistema de las generaciones venideras, y con un terreno natural que nunca más se recuperará.
La naturaleza debe seguir su curso, el ser humano no puede imponer sus normas y acabar con toda la vida que se ha ido constituyendo a lo largo de miles de años. Como muchas otras cosas de este mundo, los campos de golf van en contra de la vida y de lo natural. Las personas somos avariciosas por naturaleza, no nos conformamos con un poco, siempre queremos más y más. Por esta razón, los campos de golf no son más que el fruto de la codicia y de las ansias por tener más dinero y riqueza, aunque por ello se tenga que acabar con la vida, una vida que nos alimenta y a la que debemos nuestra existencia.

Este articulo fue publicado el 30 diciembre 30UTC 2008 a las 13:14 y esta archivado en General. Puedes suscribirte a los comentarios en el RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario, o hacer trackback desde tu propia web.